jueves, 15 de agosto de 2013

Sin ellos

Y así pasaron los días, los meses, las horas. Pasó todo y de todo. No volví a saber de ella. Se olvidó de mí, de mis besos, de mis caricias, de mi amor ¿Cómo es posible que exista tanta crueldad en un solo acto? Trato de olvidarme de los días a su lado, de las platicas interminables, pero sobretodo trato de olvidarme de los días en que nos hacíamos una y en donde no existía nadie más. A veces me pregunto en dónde estará, a quién amará ahora, o con quién compartirá sus días.
En lo que a mi vida respecta, mis días son grises sin su presencia, monótonos, sin sentido alguno. La universidad va bien, puesto que es lo único que hago.
Javier se ha ido. Las últimas palabras que escuché salir de su boca fueron: “Yo no cometí ningún error, siempre fuiste tú.” Creo que está de más escribir lo que siento por él ¿Lo extraño? Sí. Pero a pesar de todo, me alegra que se haya ido. No extraño sus groserías, ni su forma de tratarme “bien”, pero extraño su peculiar forma de amarme y de protegerme.
Creo que todos nos merecemos ser honestos con nosotros mismos. Yo nunca lo fui con Javier, y alguna vez me gustaría decirle todo lo que siento por él, por Mariana. Me gustaría decirle que lo amo y que lo extraño.
No había escrito nada, puesto que no tenía nada que escribir. Lo único que me da ánimo para escribir es que, cuando escribo la siento a ella. Sé que las palabras en mi fluyen porque ella sigue conmigo de alguna manera.

No sé si vuelva a verlos. No sé lo que va a pasar conmigo, pero sé que si en algún punto de mi existencia me vuelvo a topar con el amor, no lo dejaré ir. 

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